“El educador no debe temer el conquistar, mover el corazón de sus discípulos; por el contrario, debe esmerarse por hacerlo, por ganarles la confianza y el afecto. Ese conquistar los corazones, esa relación positiva profesor-alumno hace más que contribuir al aprendizaje eficaz de los contenidos; colabora para el logro de los grandes objetivos que la educación lasaliana se propone: es camino pedagógico para llevar a los discípulos a que vivan una vida cristiana.” (Hno. Edgard Hengemüle fsc.)
Deseo reconocer la transcendencia de la labor cotidiana por medio de la conquista y el acompañamiento a los jóvenes, razón por la cual elegí esta meditación para destacar la firmeza y el amor que los docentes procuran a sus alumnos durante su tiempo de formación en nuestras aulas. También aprovecho este mensaje para agradecer a todos los colaboradores de la universidad que desde su función, apoyan la misión educativa lasallista, tarea fundamental para el país.
A nuestros jóvenes alumnos de preparatoria, licenciatura y posgrado, les participo que el 15 de mayo también se conmemora un aniversario más de nuestro Santo Fundador Juan Bautista de La Salle como Patrono de los Maestros.
INDIVISA MANENT
Fraternalmente
Mtro. Ángel Elizondo López
Rector
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